Historia de una flor mágica

La rosa Mosqueta es un arbusto de ramas delgadas y repletas de espinas, cuyos tallos y ramas están llenos de flores blancas y rosadas. Cuando sus pétalos caen, la planta desarrolla un fruto rojizo de forma ovalada, repleto de unas enormes semillas (constituyen el 70% de su peso), y será de ellas de las que se extraiga el aceite, considerado hoy día como uno de los regeneradores dérmicos más poderosos que existen.

La marca Coesam (Comercialización y Exportación de Alimentos de Santa Magdalena) tiene su origen en la hacienda Santa Magdalena desde donde se inició la primera exportación de rosa mosqueta en el año 1974

Tras muchos estudios desarrollados en conjunto con destacadas Universidades y Centros de Investigación chilenos y del extranjero, se logró determinar que el aceite obtenido de sus semillas contenía un poderoso agente regenerador de tejidos cutáneos coadyuvante para el tratamiento de pieles quemadas, cicatrices, atenuación de líneas de expresión, prevención de estrías y problemas de pigmentación de la piel.

 

Hoy la compañía tiene sus propias plantaciones de variedades seleccionadas por sus características genéticas y patentadas (ap4), después de un largo trabajo de investigación desarrollado conjuntamente con Fundación Chile,  permiten garantizar productos de calidad estandarizada tanto para la industria cosmética como para la  alimenticia, con en el Aceite de Rosa Mosqueta, base de la mayoría de sus productos cosméticos. Y el polvo alimenticio y la infusión.

Las propiedades, únicas, del aceite de la rosa Mosqueta se descubrieron mediante un estudio de la Facultad de Química y Farmacología de la Universidad de Concepción de Chile. Este estudio se basó en las propiedades cicatrizantes del aceite de rosa Mosqueta, en 200 pacientes con cicatrices debidas a cirugías, quemaduras y otras afecciones que provocaban el envejecimiento prematuro de la piel. Asombrosamente, la aplicación continuada de este aceite atenuaba de manera efectiva cicatrices y arrugas, y contribuía a rejuvenecer la piel.

 Ya los indios patagónicos utilizaban la rosa Mosqueta para mantener la lozanía de la piel, cicatrizar heridas y tratar diversas enfermedades. Incluso fabricaban un dulce muy apreciado por ellos.

Conozca los productos especiales para su piel. ¡Comuníquese con nosotros!

Contacto